Cuando desperté, después de reconocer mi entorno, me pregunté, ¿qué día es hoy? La respuesta: es miércoles. Empezó justo a las 00:00 horas y terminará a las 23:59 como cualquier otro día, el sol salió por el este y se ha ocultado por el oeste, vivo en el mismo lugar, mis amigos no han cambiado de un día a otro, así que todo el alboroto, la gran cantidad de whatsapps y los mensajes que inundan las redes sociales no hay nada extraordinario hoy.
Entonces, ¿por qué este día, 1 de enero de 2025, parece cargado de significado?
La respuesta está en nosotros, en nuestra percepción y en el poder que le otorgamos a este momento. La humanidad, de manera arbitraria, ha decidido que aquí comienza un nuevo ciclo. Este consenso nos ofrece una oportunidad única: un punto de partida simbólico para reflexionar, planificar y actuar. No es la fecha en sí lo que lo hace especial, sino lo que decidimos hacer en ella.

El año nuevo, con toda su carga cultural y emocional, nos invita a detenernos, mirar hacia atrás y proyectarnos hacia adelante. Es cuando nos damos permiso para soñar, para creer que es posible un cambio, para comprometernos con nuevos objetivos. Pero esta energía, esta fuerza renovadora que sentimos hoy, no viene de fuera; surge de nosotros mismos. Somos nosotros quienes dotamos al día de significado, quienes le asignamos el peso de nuestras esperanzas y propósitos.
Sin embargo, aquí radica una reflexión crucial: no hay razón para que esta energía se limite al primer día del año. Si bien hoy es especial porque lo decidimos, cada día del año tiene el potencial de ser igual de transformador. Cada amanecer nos brinda la misma oportunidad para empezar, para ajustar el rumbo y para avanzar con enfoque. La clave está en mantener el compromiso, en convertir esa chispa inicial en un fuego constante que ilumine todo nuestro camino.
El verdadero desafío no es aprovechar el 1 de enero como punto de partida, sino transformar cada día en un escalón hacia nuestros sueños. Esto requiere algo más que una decisión momentánea; exige disciplina, un plan estratégico y la determinación de sostener nuestra energía a lo largo del tiempo.
Así que, ¿por qué este día es especial? Porque hemos decidido que lo sea. Pero esa misma decisión puede extenderse al resto de los días del año. Hoy es una invitación, un recordatorio de que el cambio y el crecimiento están en nuestras manos, no en la fecha. Hagamos que cada día cuente, que cada momento sea una oportunidad para avanzar. Porque, al final, lo que realmente importa no es el calendario, sino nuestra voluntad de aprovechar el tiempo y construir el futuro que deseamos.
— J.