La primera vez que hice un vision board o tablero de sueños puse cosas grandiosas, autos de lujo, un jet, pareciera que la gran mayoría de las personas anhela casas en la playa, un auto deportivo que haga girar cabezas, o al menos una de esas cafeteras de alta especialidad.
El problema, más en esta sociedad de lo instantáneo, se olvida una pequeña pero crucial verdad: el éxito no aparece de la nada. No, no se entrega en paquetes exprés de Amazon ni se encuentra escondido en el fondo de un video motivacional de TikTok. Es algo que se construye. Y lo mejor (o peor, dependiendo de tu perspectiva): se construye día a día.
¿Qué tienen en común los grandes logros? Un montón de pequeñas acciones aburridas.
Esas pequeñas cosas que parecen no tener importancia: como levantarte 20 minutos antes para hacer algún ejercicio, beber agua en lugar de refresco o dedicar 15 minutos a leer algo que no sea tu feed de Instagram. Estas son las acciones que, acumuladas con el tiempo, se convierten en la diferencia entre ser quien sueña y ser quien realmente logra.
Todos tenemos a ese primo del amigo que aprovechó la promoción de pagar todo un año de gimnasio por adelantado porque así no tendría pretexto para ser fitness, y al final tenía varias razones para ir otro día como: “Está lloviendo”, “Me desvelé y me siento un poco cansado”, “Mi perro me necesita”.
La verdad es que no necesitas una membresía ni una aplicación de fitness con voz de entrenador personal para empezar. Solo necesitas dar el primer paso: levantarte del sillón. Literalmente. Luego, dar otro paso. Y otro. Antes de darte cuenta, estarás caminando hacia tus metas, aún cuando el camino no sea perfecto.
Igual no te gustan las matemáticas pero te tengo una ecuación muy sencilla: si mejoras un 1% cada día, al final del año serás 37 veces mejor. Claro, también puedes decidir no hacer nada y quedarte igual que hoy (o peor, pero no vamos a entrar en detalles). La clave está en el 1%. Ese pequeño extra que parece insignificante, pero que con el paso de los años supone una ventaja extraordinaria con los del team 0%.
Claro que nos han vendido la idea de que el éxito llega de un gran momento de inspiración. No obstante, la verdad es que los grandes momentos están sobrevalorados. No necesitas esperar la “gran oportunidad” para empezar; necesitas construir un sistema. Un sistema de pequeños hábitos diarios que te acerquen a donde quieres estar.

Fue cuando decidí cambiar el vision board, por un habit tracker.
Porque como lo pone James Clear en su libro Hábitos atómicos:
“No subes al nivel de tus metas, caes al nivel de tus sistemas”.
¿Qué significa eso? Que no importa cuánto sueñes con correr una maratón, si no tienes el hábito de atarte las tenis y salir a correr, no pasará.
Son las pequeñas acciónes diarias las que cuentan, ya sean para avanzar o retroceder. La pregunta es: ¿cuentas para adelante o para atrás? Cada elección que haces es un voto para la persona en la que te quieres convertir.
- ¿Te comes esa fruta en lugar de la dona? Voto para tu yo saludable.
- ¿Lees 5 páginas de un libro en lugar de ver un episodio más de esa serie? Voto para tu yo inteligente.
- ¿Ahorras 5 dólares hoy en lugar de gastar en otra taza de café gourmet? Voto para tu yo financieramente estable.
No se trata de alcanzar la perfección, para la mayoría no es realista. El punto es que logres la consistencia. Aunque te equivoques, lo importante es volver al camino. Esta frase es sabiduría pura: “La perfección es el enemigo del progreso.”
Por supuesto que, como algunos amigos que tuve, podrías seguir esperando ese golpe de suerte que te haga rico o famoso de la noche a la mañana. Porque, ya sabes, sentarte en el sillón con un control remoto en una mano y una bolsa de papas en la otra es una estrategia probada, ¿no? (Spoiler: no lo es).
O podrías, quizá, empezar a hacer algo pequeño hoy. Algo tan insignificante que casi te de risa. Pero te sorprendería lo rápido que esas pequeñas acciones pueden sumarse cuando las haces todos los días.
Sí la mala noticia es que el progreso no es glamuroso ni rápido. Es lento, repetitivo y, a veces, definitivamente aburrido. Pero también es poderoso. Las pequeñas acciones diarias son como ladrillos con los que construyes el castillo de tus sueños.
Se te queda de tarea, ¿qué acción pequeña puedes hacer hoy para acercarte a tus metas? Déjame tu respuesta en los comentarios. Porque si no empiezas ahora, alguien más te llevará la ventaja, aunque claro, siempre puedes disfrutar de su éxito desde tu sofá. Es tu decisión.
– J.