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No se trata de la estrategia

No se trata de la estrategia

Imagina que estás perdido en una ciudad que no conoces. Abres el GPS, pones “ir al aeropuerto”… y empiezas a seguir las instrucciones. Pero resulta que tú no querías ir al aeropuerto. Querías ir a la playa. ¿De quién es la culpa? ¿Del GPS? ¿Del mapa? ¿O de que nunca definiste bien tu destino?

Así funciona la vida.
Así funcionan las estrategias.
Así funciona el juego del dinero.

Una carrera universitaria puede ser una excelente estrategia…
Si tu objetivo es ser un trabajador especializado, con un empleo estable y un ingreso mensual predecible.

Pero si tu objetivo es construir una empresa millonaria, vivir con libertad de tiempo o generar riqueza exponencial… entonces esa misma estrategia puede ser una jaula disfrazada de plan.

El problema no es la estrategia.
El problema es no tener claro el objetivo.


La trampa de seguir caminos que no son tuyos

Muchos siguen rutas que les recomendaron sin cuestionar si llevan a donde realmente quieren llegar. “Estudia, trabaja duro, asciende en la empresa” es una fórmula que puede darte seguridad, pero no necesariamente independencia.

Otros repiten como loros lo que escuchan en redes: “Invierte en bienes raíces”, “Crea una startup”, “Haz trading”.
Y lo intentan todo sin saber a qué juegan.

¿Acaso jugarías ajedrez como si fuera dominó?
¿O correrías un maratón con la estrategia de un sprinter?

No se trata de si la estrategia es buena o mala.
Se trata de si es la adecuada para ti.


Define el juego antes de elegir tus jugadas

Si tu objetivo es construir una vida sencilla, sin sobresaltos financieros, con tiempo para tu familia, tu estrategia debe incluir estabilidad, control del gasto y fuentes seguras de ingreso.

Si tu objetivo es escalar financieramente, multiplicar tu impacto y construir activos que trabajen por ti, tu estrategia será otra: riesgo calculado, mentalidad empresarial y una ejecución diferente.

Es fácil criticar una estrategia cuando no entiendes el juego que el otro está jugando.
Y es peligroso adoptar una estrategia sin entender cuál es el tuyo.


Antes de ejecutar, pregúntate: ¿para qué?

Porque no se trata de trabajar más.
Se trata de trabajar en la dirección correcta.

No se trata de copiar lo que a otros les funcionó.
Sino de entender por qué les funcionó… y si tú estás buscando lo mismo.

Las estrategias son vehículos.
Pero el destino lo decides tú.


¿Te gustaría tener claridad sobre tu propio mapa financiero?
En el workshop Decode the Money te enseño cómo definir objetivos claros y construir estrategias que realmente se alineen con ellos.

Porque tener metas sin estrategia es como tener un sueño sin dirección.
Y tener estrategia sin metas claras… es como correr sin saber hacia dónde.

— J.

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