Este fin de semana estaba en “#accessxab, un rapid workshop sobre liderazgo.
Una de esas oportunidades que llegó con menos de una semana de anticipación y una inversión monetaria que a algunos les parece elevada.
Ahí me tomé una foto con mi mentor. Cuando la vi, noté un detalle interesante: estaba haciendo exactamente el mismo gesto que él. No fue intencional. Simplemente reflejé su postura sin darme cuenta.
Esto me recordó la Ley de Resonancia, que básicamente dice que vibramos en la misma frecuencia de aquello con lo que nos rodeamos.
Si alguna vez has visto dos guitarras en la misma habitación, sabes que si tocas una cuerda en una, la otra empieza a vibrar con la misma nota sin que nadie la toque. Esto ocurre porque ambas están sintonizadas en la misma frecuencia.
Lo mismo pasa en la vida. Cuando pasas suficiente tiempo con alguien, comienzas a absorber su energía, sus pensamientos, sus hábitos. Te alineas, aunque no lo notes.

Y aquí va la pregunta incómoda:
📌 Si reflejas a las personas con las que pasas más tiempo… ¿ a quién estás reflejando?
Si estás rodeado de gente que se queja, que se conforma, que nunca sale de su zona cómoda… ¿qué crees que va a pasar contigo? Puedes pensar que eres diferente, pero la realidad es que tarde o temprano su frecuencia te alcanza.
Por otro lado, cuando te rodeas de personas que juegan en grande, que piensan en soluciones en lugar de problemas, que buscan crecer, algo cambia en ti. Sin darte cuenta, empiezas a reflejar su forma de ver el mundo.
🔹 ¿Quieres saber por qué no tienes los resultados que deseas? Mira tu entorno.
🔹 ¿Quieres cambiar tu vida? Cambia con quién pasas tu tiempo.
No es magia, es ciencia. Resonamos con aquello que nos rodea.
Pero aquí viene la parte que muchos evitan: tener entornos más premium cuesta. No solo en dinero, sino en esfuerzo, en compromiso, en estar dispuesto a salir de la comodidad. Si quieres vibrar más alto, tienes que pagar el precio.
Si te rodeas de gente que piensa en grande, tuviste que invertir para estar ahí. En un curso, en un evento, en una mentoría. Porque los espacios donde la gente de alto nivel se mueve no son gratuitos. Y es precisamente ese filtro el que separa a quienes se comprometen a estar en una frecuencia de éxito de quienes no lo hacen.
Así que la próxima vez que te mires en el espejo, pregúntate:
¿Reflejo a la persona en la que quiero convertirme… o solo a la que me rodea?
💡 Si quieres vibrar en una frecuencia más alta, invierte en los espacios donde esa vibración ya existe.
— J.