Cuando era niño, mi día favorito era el sábado porque al fin podía despertarme tarde, a las 11 a.m. Después de toda una semana de clases, esa era la mejor recompensa. Todo iba muy bien… hasta que un día mi papá decidió que era momento de que yo le ayudara en algo.
Un sábado cualquiera me despertó temprano con la orden de que bajara al estacionamiento, aspirara el carro, lavara los tapetes, cepillara las llantas y limpiara la carrocería.
Por supuesto, mi reacción fue de desagrado. Pero cuando mi papá se molestaba, la mejor opción era ponerse en acción sin quejarse demasiado. Así que, con todo el dolor de mi corazón, hice lo que me había dicho, pero a regañadientes, molesto y con la sensación de que mi fin de semana estaba arruinado.
Los sábados dejaron de ser mi día favorito. Pasaron semanas en las que cada vez me sentía más miserable… hasta que decidí cambiar de perspectiva.
Lo que me apasionaba era dormir hasta tarde, pero ya que eso ya no era una opción, pensé: ¿y si encuentro algo en esta tarea que pueda disfrutar?
Mi papá era estricto, y en mi casa mojarse jugando estaba prohibido. Mientras veía a otros niños divirtiéndose con cubetas de agua, yo tenía que permanecer seco para evitar consecuencias severas. Pero lavar el coche era mi oportunidad. Terminaba empapado de todos modos, así que ¿por qué no aprovecharlo?
Así que el siguiente sábado puse la grabadora con mis casetes favoritos y me entregué a la tarea con una sonrisa. Y lo que pasó después fue inesperado: cuando por fin encontré el gusto en lo que hacía, mi papá decidió que ahora mi hermano se encargaría de lavar el auto.
Y ahí entendí algo poderoso: la pasión no se encuentra, se construye.

La gran mentira de “seguir tu pasión”
Seguro te han dicho que la pasión es algo que debes encontrar, como si en algún momento de la vida te fueras a tropezar con “eso” que te llena de energía y, de repente, todo cobrara sentido.
Pero si pasas la vida esperando a que la pasión toque a tu puerta, te quedarás sentado, viendo cómo otros avanzan. Si crees que un día despertarás con la certeza de que has encontrado “lo tuyo”, te frustrarás cuando eso no pase.
Porque la verdad incómoda es esta: la pasión no es un destino, es una consecuencia.
No te enamoras de una actividad en sí misma, sino del crecimiento que experimentas al hacerla. La pasión nace cuando te comprometes con mejorar, con resolver problemas, con enfrentarte a retos que te desafían. Cuando dominas algo, cuando lo entiendes a profundidad, cuando ves los pequeños matices y te das cuenta de que puedes jugar en otro nivel… ahí es donde aparece la pasión.
Yo lo aprendí lavando un auto. De la misma forma, lo puedes aprender en un trabajo que no te gusta, en un negocio que no parecía prometedor o en un proyecto en el que no tenías demasiadas expectativas. Lo que tienes que entender si quieres lograr cosas grandes es:
🔴 Si eres de los que espera encontrar su pasión te saldrán raíces.
🔵 Si eres de los que le pone pasión a lo que haces terminarás encontrándola en el camino.
Puedes estar saltando de una cosa a otra, sin profundizar en nada condenándote a vivir en un estado de frustración constante porque sientes que algo te falta.
O decidir jugar con lo que tienes y hacerlo con todo. No importa en qué industria estes, ni cuál es tu trabajo actual. Enfócate en mejorar, en dominar los detalles, en aprender. Y esa obsesión por la excelencia terminará abriéndote puertas que ni imaginabas.
Entonces, dime: ¿en qué equipo estás?
Deja de buscar el lugar perfecto y empieza a volverte increíble en lo que tienes ahora. La excelencia siempre atrae oportunidades.
¿Cómo aplicarlo hoy mismo?
✅ Deja de esperar la pasión y empieza a construirla con lo que ya tienes. No necesitas otro trabajo, otro proyecto o un giro radical en tu vida. Solo necesitas obsesionarte con mejorar.
✅ Concéntrate en el proceso, no solo en el resultado. ¿Qué parte disfrutas más? ¿Qué habilidades puedes desarrollar mejor? ¿Cómo puedes jugar en otro nivel?
✅ Haz lo que haces con tanta excelencia que te conviertas en referencia. No porque sea tu meta final, sino porque la obsesión por mejorar te llevará a nuevas oportunidades.
✅ Comparte tu proceso. Reflexiona y escribe sobre lo que estás aprendiendo, sobre lo que disfrutas y en qué te estás volviendo mejor. Te sorprenderá cómo esto cambia tu mentalidad.
La pasión no llega antes del esfuerzo. Llega como resultado del esfuerzo.
Así que dime, ¿te apasiona lo que haces o lo haces con pasión?
— J.